jueves, 30 de octubre de 2014

Sobrevivir.




El puñal hendiendo la carne con presteza, su filo hizo sentir como si estuviese atravesando papel. Solo una pequeña resistencia en la empuñadura reveló la verdad. Pronto, la sangre empapo el filo y la mano del agresor, mientras seguían abrazados en mortal amarre. Pronto la victima comenzó a debilitarse, ojos opacados y perdiendo su luz, segundo a segundo, la vida huyendo a raudales por la herida, en el fondo de su conciencia una pequeña luz seguía brillando como una vela en la profundidad de un pozo oscuro.

Venganza clamo su cerebro, gritando desaforado hasta la última fibra. Su cuerpo comprendiendo, desato una oleada de potencia proveniente de la furia que colmaba su pensar, rayando en la locura e irracionalidad. Sus ojos volvieron a la vida, ardiendo en odio y deseos de vivir, inmolando su ser en un grito irracional, sublimando su alma en busca de la fuerza de defender su existencia.

Tomo la muñeca del atacante, la torció con extrema facilidad y retiro el cuchillo de la herida, permitiendo manar la sangre a raudales de la carne hendida. En un súbito impulso primitivo, su cerebro recordó la utilidad de su dentadura y con un movimiento fugaz, hundió los dientes en el pómulo del atacante, destrozándole el rostro, provocando un agudo grito de profundo dolor, retorciéndose dejo caer el puñal, lo cual le permitió tomarlo y abalanzarse raudo sobre el agresor y comenzar una retahíla de puñaladas incesantes, su rostro desencajado, sus ojos despidiendo un brillo maniaco, mientras convertía el cuerpo del enemigo en un amasijo de carne irreconocible, el puñal hendiendo el aire, casi se podía oír el sonido que producía al cortarlo, subía y bajaba implacable e imparable, mientras los transeúntes, pasmados, observaban presos de profunda conmoción la escena primal.


Cuando su  mente se convenció de la muerte del agresor, los brazos se rindieron de ejercer tan tiránica fuerza sobre el cuerpo inerte tendido en el suelo, las piernas cedieron y cayó de rodillas, los ojos volvieron a apagarse, como carbones moribundos de un fuego que poco a poco se apaga. Respiró profundo y escuchó una sirena a la distancia. Agradecido de su cuerpo y de su mente que no se rindieron, sonrió y cerró los ojos, seguro de sobrevivir. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Guerrero


Me levantaré de las cenizas de mi propio ser, como un guerrero se alza desde el suelo y de su propia sangre derramada en combate. Me probaré a mí mismo, inmolaré mi espíritu hasta que no quede más que una estela de luz detrás de mis pasos, mientras con un rugido corro hacia las sombras. Soy un guerrero que lucha consigo mismo, que se enfrenta a sus demonios con decisión, aquí estoy, no mires hacia otro lado, pues el dolor me hará crecer, el sufrimiento me convertirá en un nuevo ser. Desde niño supe que este momento llegaría, el momento en que debería quebrar las barreras de la cárcel que me contenían. Mi alma se ilumina, crece y se retuerce por salir por mis labios, alzándose hacia el sol. Me convertiré en un roble, en un impenetrable muro, protegeré lo que amo, el suelo que piso, la gente que cree en mí, los espíritus que se unen al mío en un mismo impulso. Seré la espada más afilada, cortare hasta la tierra en dos por desafiar mi destino y el de los demás.

Adiós, aquí estoy, parado frente a la inmensidad, inmolado como un fénix llameante, arderé por protegerte, por verte sonreír. Consumiré hasta la última de mis fuerzas por alzarte por sobre las nubes y que observes el cielo diáfano sobre ellas. Me volveré gigante a costa de mi propia vida por destrozar al que se te oponga. Los tambores retumban mientras me levanto y arranco hasta sus raíces la basura del camino que seguiremos. Seré un guerrero, un despiadado con mi piel mientras avanzo frente a tus pasos allanando tu camino.

Un escudo de inquebrantable material, una espada de filo despiadado, un espíritu inquebrantable, todos serán espectadores de mi impulso, te protegeré hasta que se agote hasta la última de mis fuerzas, volveré del polvo cuantas veces sean necesarias para que tu felicidad sea eterna.


sábado, 7 de junio de 2014

Pabellón


Salí agitado del pabellón, mi corazón desbocado intentaba huir por mi boca, sentía mi respiración azotando mis costillas contra mis pulmones. Mi amigo, futuro padre, me felicita, me da un cordial abrazo y se alegra por mí.

 El mareo y la desorientación no habían disminuido una pizca, el primer y único momento de perfección en mi vida hasta el día de hoy. Una alegría impresionante que me regalaba este momento, un éxtasis y una satisfacción inigualables, luego de una larga espera llego a este mundo mi pequeña hija, nació en silencio, como entendiendo la importancia del momento, sus ojos cerrados en una calma absoluta, todos hablando al unísono observándola reposar en las manos del médico, de pronto la llamo por su nombre –Isidora, hija te estábamos esperando- y ella, como comprendiendo mi llamado, sintiendo la felicidad en mi voz, abre sus ojos por primera vez para contemplarme directamente, como diciéndome Aquí estoy, al fin junto a ustedes.

Le toca el turno a mi amigo temporal, un futuro padre con una niña que viene con muchas complicaciones, ya perdió a su primera hija por un nacimiento prematuro, noto en su rictus el intenso nerviosismo, un hombre pequeño, de rostro cansado, tal vez solo un par de años mayor que yo, pero que, por los surcos de su rostro, ha tenido tres veces mi sufrimiento en los mismos años. Con sus ojos profundos conversamos todo un día, nacida una camaradería por la alegría y la esperanza.

Pasan algunos minutos y el padre sale del pabellón, cabizbajo y los ojos enrojecidos, con voz ronca me dice: -Fernanda Isidora, mi hija, no lo logro-.

De pronto puedo percibir como su espíritu se quiebra, como su control cede bajo la presión del inmenso dolor, sus ojos estallan en lágrimas y yo no sé qué hacer. Como guiado por lo más profundo de mi alma, me levanto y le tiendo mi abrazo y así como el, comienzo a llorar desconsoladamente, intentando apaciguar su pena a través de mí intento de comprensión por su dolor. Siento mi corazón latir como punzadas en mi pecho, siento su respiración entrecortada, sus pulmones negándose a funcionar, queriendo eliminar la realidad del momento, así nos quedamos durante largo rato, sintiendo la injusticia de la vida caer con toda su fuerza sobre nosotros.

En el silencio de la noche en el pabellón del hospital, abrazado a un extraño, pase el día más feliz y más triste de mi vida.


domingo, 18 de mayo de 2014

Funeral


Por el rabillo del ojo, mientras la micro bajaba rauda por Santos Ossa, observó  una escena de lo más peculiar, salida del imaginario de un estrafalario.  Al borde del camino, en un pequeño solar junto a una quebrada, bajo la sombra de un árbol solitario que se mecía al viento típico de las ciudades porteñas, cuatro perros reunidos y quietos, haciendo parecer que el tiempo se había detenido.

Fueron solo unos segundos pero la escena quedó congelada, colgando fuera de foco como si girase en torno a sí misma, dislocada de la realidad. Los perros formando un semicírculo, uno de ellos caído en el centro, mientras uno se mantenía parado junto a él, los otros dos observando un poco más distanciados. El perro caído era de un tono gris, con las patas manchadas de blanco, con una rigidez anormal; estaba muerto, muerto de golpe, arrollado por uno de los automóviles que bajaban a toda la velocidad el último tramo de la ruta 68, ironía total que dicho golpe lo lanzó volando por sobre la barrera de contención y lo deposito, brutalmente gentil, en el solar donde ahora se encontraba, como si estuviese recostado tan solo durmiendo.

El segundo perro, el más cercano al fallecido, un quiltro negro manchado de blanco el pecho, lamia el costado del hocico del fenecido can, como si estuviese besándolo cariñosa y gentilmente, despidiéndose de su compañero con amor y tristeza dándole el último adiós, convenciéndose a sí mismo del fin de la existencia de su amigo.

Los otros dos perros, uno blanco y sucio, el otro café y pequeño, se mantenían respetuosamente mirando la tierra, con la cabeza gacha, como incapaces de decir o hacer algo que mitigara el dolor del perro negro manchado de blanco el pecho, miraban y continuaban en silencio, mientras el ritual de amor y compañerismo del otro can concluía.


Pronto el corto instante eterno concluyó, la micro siguió su camino y los perros quedaron atrás, el joven quedó mirando a la nada, con una profunda sensación de pérdida y melancolía, como si un amigo hubiese partido, pero bajo esa sensación también lo invadió la idea de haber presenciado un momento de intimidad impresionante, un mágico instante de un mundo oculto que se develó por unos segundos a un intruso, un presente de hermandad, un recuerdo de humildad.

lunes, 7 de octubre de 2013

Mi corazon

Mi corazón.




Mientras camino, el ritmo de una canción en los oídos y un paso ligero en mis pies, siento el aire frío de la noche, característico del mar, húmedo y galopante, voy sintiendo como la emoción va recorriendo mi garganta, atenazando el aire que entra en mi pecho, uno de estos días, mi corazón latirá por última vez. Pero de pronto me doy cuenta de la verdad, de la profunda y secreta realidad, mi corazón ya no anida en mi pecho, ha partido ya lejos de mí, donde no puedo, ni quiero alcanzarlo.

Mi corazón habita en la mujer que me besa con pasión, aquella que me apoya y ve en mí lo inesperado y lo oculto, en la niña que mira en mis ojos  su reflejo, que estira sus pequeñas manos en busca de mi calor. En mi madre, refugio y consuelo, parte de ella, yo soy parte de ella, como la más indivisible de las verdades. En mi padre, fuerza y potencia, carácter y empuje, apoyo a pesar de la dificultad, amor disfrazado de compañerismo. En mis hermanos, en una tarde festiva todos recostados en el césped del patio, riéndonos, recordando, queriéndonos, extrañándonos en la distancia de nuestros presentes, hermandad profunda. En mi tía, amor como regalo, cariño y apoyo incondicional, primos más que primos, hermanos desde la niñez, de los juegos y alegrías infantiles. En mi abuelo, historias y el reflejo de mi persona, experiencia y comprensión bajo las formas de un libro en común, así como mi abuela, cariño y alegría, conversaciones de horas, sin importancia pero que por lo mismo se revisten de una superlativa importancia.

En ellos vive mi sentir, pues ellos viven en mí, en la forma de cada una de las facetas de mi ser, pues el día que mi corazón deje de latir, en ellos seguirá mi ser estando, como el de ellos impregna mi ser, como el rocío de la noche impregna mi piel.


Una canción en los oídos, un paso ligero en mis pies y una inmensa sonrisa de alegría sin motivo en los labios en la noche de Valparaíso. 

domingo, 23 de junio de 2013

Sueño

Sueño.




                                                            


Estoy mas vivo que nunca, sangre palpitando por mis venas rugiendo con cada latir. Las sonrisas de niña y mujer a orillas del mar, las olas repicando contra la costa y el dulce sonido de tu risa contra el viento calmo del vasto océano.

Puedo soñar con quedarme aquí, puedo soñar que jamás habrá un día más luminoso que hoy. Puedo ver sus ojos puestos sobre mi, impulsándome, como la mayor de las verdades, como la única resolución absoluta. Mis pasos me mantienen a su lado, dispuesto a protegerlas con mi vida, con mi inmortalidad si eso permitiera su felicidad.

Sonrisas de niña y mujer a orillas del mar, besos suaves, besos apasionados, calma y serena felicidad, el viento me trae la calma, me convierte en su protector implacable, en su fiel escudero dispuesto a morir. En plenitud las gaviotas me conversan, el mar se ríe al son de sus voces y mi corazón se paraliza ante la irremediable verdad de un amor profundo y sincero.

Si mis palabras no fluyen con furia y atestiguan esta verdad, que las páginas se inunden con mi deseo, cuando las veo al amanecer, solo hay una cosa que se convierte en realidad, puedo soñar y quedarme en este único día luminoso.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Desconocido




   Desconocido

                   


La cuerda de una guitarra que se tensa
Mientras la neblina se vuelve más densa
Bancas desarmadas entre los cerros
Desparramadas como mis brazos en los cercos.

La carrera continúa y doy vueltas y vueltas
“por aquí” “por allá” “por acullá” escucho
El sonido de esas figuras esbeltas
Y en un ultimo esfuerzo río y rujo.

Me miro en el espejo, rostro sin cara
Inexpresivo, es una mascara blanca
El negro de mis ojos tras las ventanas
El aire entrando blanco, saliendo negro.

Hola que tal? Como va todo? Como estas?
Se reducen las personas que dejamos en el camino
Maquinalmente solo esto atinamos a decir
Pues a la orilla de la carretera caíste de mí.

Desconocimiento, veo una fotografía antigua
Poblada de extraños, me llama la atención
A aquel que me mira desde la habitación contigua
Símil a mí, opuesto a aquel, la foto cae en corrupción.

Avispas explotan en mi boca, surgen voraces
Recibir el veneno no atenúa la ceguera
Caigo en coma mientras sigo las miradas rapaces
Y sonriente salto y me extingo en la hoguera.




Por la puerta.

       
Por la puerta




           Sentado en la esquina de mi cuarto, esperando sentirte llegar. Tengo un cigarro en las manos y un café sobre el escritorio mientras intento escribir lo que hay en mi corazón. Cierro los ojos y siento la inmensidad. No pases por esa puerta. Me arden los ojos, el humo desagradable de los cigarros que había prometido dejar. No quiero perder esto que oprime mi pecho, esta incesante sensación de querer colmar tus manos con mi alma.

        No estoy solo, en esta soledad puedo aun sentirte, ni pasado ni futuro, solo presente que se reescribe sobre si mismo, estas aquí, sentada en mi regazo, acunada en mis manos, besando mi cuello tiernamente mientras duermo, caminas a mi lado cuidando mi andar. Me observas escribir esto, pues tu recuerdo jamás me abandonara. Me miras con ojos tristes, sentada a mi lado, esperando una explicación, esperando una palabra que explique que paso.

       Como los árboles que se mecen contra su voluntad con la brisa, mis ojos arden bajo el humo del cigarrillo y mis lágrimas. No queda más que culpabilidad en este espacio vacío que intentan llenar las palabras. En la oscuridad me siento sin poder calmar mi desesperación. Quiero elevarme mas alto, donde nada pueda alejarme de este instante, donde ningún reloj me diga que el tiempo sigue avanzando y yo estoy sin ti. Espero mirando con ansiedad la puerta de mi departamento, espero con ansiedad que el citófono resuene y al levantarlo, tu voz este del otro lado. Floto en la oscuridad, floto en la oscuridad que yo mismo desee. Es en este momento cuando deseo que los hilos del destino se corten y yo poder unir nuevamente el tuyo al mío.

        Incesante, como las olas, vuelve en marejadas tu mirada. No quiero dormir en esa cama fría, demasiado grande para mí, pero que era perfecta para los dos. No quiero quedarme sentado pensando y hundiéndome más en el letargo. No quiero cerrar los ojos, pues es ahí, dentro de mí, dentro de mi corazón donde más me acechas, todos los recuerdos teñidos de tus sonrisas, tus gestos, tu voz, tu aroma, tus lágrimas que poblan el mar de mi interior.

        Recapitulo lo ocurrido, podría llenar cajas y cajas con letras, cuando la verdad es que ahora nada mas importa. Parado en el balcón intento que sientas mi mirada sobre ti mientras duermes, tengo tristeza por montones, tengo culpa por montañas.




jueves, 8 de septiembre de 2011

Siempre fui para ti.



Mirando la ciudad desenvolverse bajo mi ventana, la gente inmutable alrededor de sus propias imagenes.

En las montañas que escalé, en el aire que atravesé, bajo el sudor que mi piel recorrió, dentro de las lágrimas que rodaron por mis mejillas, por las sonrisas que surcaron mis labios. Años y años, entre los edificios de esta ciudad, construyendo recuerdos, siempre fueron para ti.

Por el aire por el que fluí, a través de las nubes por las que caí, a través del país que atravesé. Me detuve frente a templos, frente el océano recé y dije tu nombre. Por que todas las cosas que he tratado de decir, nunca fueron fáciles de explicar. Siempre fueron para ti.

en formas incoloras, excentas de sombras. como colores desvanecidos en la penumbra del amanecer bajo las nubes, mientras saboreaba la brisa del mar, mientras el sol acariciaba mi piel. mientras mis lágrimas se unían a las gotas que corrían por mi frente, bajo la lluvia de un día de junio.

Esperando en un paradero, caminando a la sombra de un edificio, marcando el paso al compás de una canción,todas las palabras que murieron en mi boca sin expresar, todas las que vivieron en el papel y aquellas que esperan nacer en lo mas recóndito de mi ser, todas para ti. Siempre fueron para ti.

Estas son las mismas calles que recorriste, persigo tu presencia a través del tiempo, esperando poder regresar el reloj.

Te veo a través del minutero, mirándome desde la otra orilla de la calle, el sol en mis ojos encandila tu silueta. Gente pasa a mi alrededor, simplemente se desvanece y dejan de existir. tomo tu mano y beso tus labios, noche y día disueltos en tu lengua de la que bebo reconfortado, al abrir los ojos solo me queda el calor de tu cuerpo en mi pecho, la calle vuelve a iluminarse y el sonido aumenta. Siempre fui para ti.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Ganas de gritar.



En el alma mía entrego la voluntad y la fe. Alzo un altar a tu presencia, a la dulzura y candor con el que mi alma se apaga entre tus manos. Pues es una llama furibunda, está en la que ardo junto a tus labios. Ríos de miel rugen mientras danzamos en el ocaso. Fuego crepitando en el hogar. Vamos los dos, dulce agonía que me entregan los latidos de tu corazón. Es el reflejo de mi alma reconociendo la tuya. Elevándome a las alturas en el vaivén de tus piernas.

Todos nuestros suspiros descansando entre las olas del mar. En sus profundidades reposamos ambos, te entrego a ti a todos los hombres del hombre que se presenta frente a ti, Somos un sinfín deseosos de tu calor. Las coincidencias sumándose y desencadenándose en un breve saludo y una mirada sin aparente futuro. Episodios como eslabones de una cadena van uniéndose y encadenando tu sentir al mío.

En tu seno reposo mi frente, en rededor nadie se presenta. Somos prisioneros de la piel, pero durante instantes me fundo en ti y desaparecemos como tú y yo, nos volvemos dos notas sonando al unísono, escapando en el viento. No hay necesidad de hablar, la comprensión florece entre nuestras miradas. Reflejo mi interior en tus pupilas, sientes como quema mi mirar en tus parpados cerrados. Sabes que te observo en silencio intentando fijarte en mi recuerdo, en mi mente y mi interior.

No existe absolutamente nada más que esta sensación de ansiedad cuando tu ausencia se agrava, cuando como un enfermo necesito la medicina de tus labios para prolongar la falta del calor de tu cuerpo. Perdido nuevamente en tu infinito, mi corazón late por ti, nunca dejo de ser tuyo y nunca volverá a separarse de ti. Vino y pan, sabor a agonía.

domingo, 31 de julio de 2011

Luz y sombra.





Luz y Sombra


Ventura es el amor, pero los celos
Hielan en flor sus gratas impresiones;
Son cielos de placer las ilusiones,
Pero la realidad mata esos cielos!

Al irse á realizar nuestros anhelos
Cambia la muerte en llanto las canciones,
Y si aplaza la muerte sus traiciones
Llega la ausencia armada de sus duelos....!

Cada placer engendra una amargura,
La inconstancia es tormento de la suerte,
La ingratitud es hiel de la ternura....

¡Claro- oscuro fatal, desgracia fuerte!
Vence la negra sombra á la luz pura...
¡Hasta que á sombra y luz vence la muerte.....!



J. A Soffia. Bogota 1881

jueves, 28 de julio de 2011

Eres


Soy un torrente, por mi fluyen mis pensamientos, los sonidos y el sufrimiento.
por mi permito pasar al amor y al odio como hermanos! pues mi cuerpo no es mas que un canal,
deseo y espero con desesperacion que haya algo mas, pues si no, mi locura he confirmado en esta tierra pues sino, mi amor y mi pasion se ha vuelto parte de la incomprension. es que acaso nadie comprende hasta el punto que deseo apoderarme de ti?, acaso nadie entiende hasta que punto tu cuerpo mi alma y mi mente se desean volver una contigo?.

por que no podria verte libre una sola noche, por que te deseo a mi lado cada instante. no importa lo que haga esto ha terminado. las notas reverberan en mi ser, esperando volver a sonar.cada uno de tus movimientos me engañan, quiero neutralizar tu sentir. al borde de la locura me muevo. la demografia de este lugar es lo que tu quieres. cada maravilla de este mundo cae rendida ante tus pies. pues la fama que deseo no se encuentra en estas lineas, pues la inmortalidad que espero no esta entre el resto de este mundo si no que entre tus caderas, en el calor de tus piernas. el borde volviendo a la cercania de mi rostro, el calor de la locura se acerca. cada maravilla se derrumba, cada maravilla por la cual nadie se preocupa. luces diafanas en el cielo, luces que se vuelven tenues frente a tus ojos. nadie se preocupa lo suficiente.


la muerte parece un sendero tranquilo frente a todos estos años de agitacion, no importa como lo observe, la muerte se presente mas placentera, sin importar lo que pase, sin importar lo que sienta. . ¿Qué pasaría si te siguiera? Cada nota me impulsa mas allá, tu eras feliz sin mi, seguirás siéndolo, solo deseo compartir parte de eso. Solo deseo que entiendas que estoy hambriento de amor, todos tenemos una razón, todos tenemos un motivo impulsándonos. No deseo más que estar junto a ti.

Eres la cuerda tendiéndose frente a mí. Estoy sujetándome a ti en este momento. A ti, a ti, eres tú, lo que me mantiene firme, lo que me da agarre.

Al final libre, la misma cuerda tendida frente a mi, rota y deshecha, libre!!!!

LIBRE!!!!!



jueves, 14 de julio de 2011

Camino Torcido



Dame algo de que reír, recogiendo los pedazos de mi corazón del frio piso en el que quedaron regados. Estar contigo es el infierno, es el olvido, tiránica sonrisa impuesta en mi frente, desciendo por cada círculo intentando borrarla, esa maldita sonrisa que me mira sin dientes, confundo el fondo oscuro de la bóveda de tu boca con un terrible pozo al cual me asomo a mirar su profundidad.

Te mueves en olas, directo a mi rostro el puño abierto, abofeteas mi cara sin ningún temor. Un hilo de sangre cae por la comisura de mi labio, mientras rio a carcajadas, la mandíbula desencajada y los ojos fijos en las nubes, puedo oírte llorando desesperada mirándome sorprendida, observándome como si nunca me hubieses conocido, ves brotar de mi interior una marea de odio y fría crueldad, - estoy alegre, ¿no lo ves?- digo mientras te miro a los ojos con mi mirada gélida que se colma de desprecio.
Camino con paso firme, desgastando mis zapatos contra el asfalto, dejando mis huellas en estas calles. El alcohol se me subió a la cabeza, recuerdo tu cara de perplejidad frente a mi rostro lleno de crueldad y aun puedo sentir subir por mi pecho la calidez de mi satisfacción. Todas las maravillas del mundo van desgastándose, todo va perdiendo su luz, creíste que sería yo una excepción, que no me marchitaría frente a tu desprecio e ignorancia. El error ya es huella en tu corazón, siempre sentiste que yo era un ser inmóvil, prisionero de tus caricias y tus caprichos.

Amor por desprecio, son los caprichos de un alma torturada, lagrimas de sal que ahora bebo de tus mejillas, el tiempo que pasamos juntos masacro mi corazón, lo envejeció y lo volvió el ser crudo que es ahora. Subiendo escaleras entre los cerros, caminando mirando hacia el mar, veo el contorno de los barcos a lo lejos.

Finalmente llego al borde de un mirador, me siento en el piso mirando las luces de la ciudad y lloro amargamente las penas que cargo en mi espalda, que se esconden tras mis parpados, no lloro por tu recuerdo, lloro por ser incapaz de reconocerme a mí mismo, como un maniquí desarmado en el suelo veo como mi corazón ya no es mío, mi alma ya no me pertenece, me miro en un espejo roto y trisado y solo veo dolor e incomprensión.

Asustado cierro los ojos mientras grito, asustado de mi propio corazón, de mi espíritu encadenado al sufrimiento de un amor.

Y los niños jugando, pasan los días moviéndose al mismo compás.

viernes, 8 de julio de 2011

Rostros de quimeras.



Son bromas de sangre, gestos prestados al eterno. Nuestros rostros intentando emular nuestras almas, se esfuerzan por lograr una pobre quimera de nuestros corazones. Esclavos de nuestros cuerpos, guardianes de estas prisiones de carne. Dame un beso mientras seguimos toda la mañana en la cama, deja que mi aliento te nutra, ¿sientes como te voy llenando poco a poco? Es en ese instante en el que tus ojos se reflejan en los míos, en los que tu alma se encarna en la mía cuando por fin somos inmortales, cual escritor de renombre que pasa a la posteridad por sus obras, yo tan solo ansío ser infinito en tus manos.

Esto es solo un viaje, sigamos juntos por este angosto camino, lleno de privaciones y debilidades. No hay nada más real y angustiante que el mirar mi interior y no comprenderme ni siquiera yo mismo. Es un universo completo el que veo dentro de mi pecho, inimaginablemente grande, complejo y difícil. Rebelde no se deja controlar bajo mi mano, como las olas que chocan la orilla de la playa, furiosas por no poder desprenderse de la inmensidad de su padre, nos miran con recelo y envidia, sin saber que nosotros anhelamos el ser uno con todos, desprendernos de esta triste soledad a la que caímos desde el firmamento a estas prisiones de piel y huesos y volver a ser eternos.

Por esto me aferro a tus labios y a tu cuerpo, intento penetrar cada recoveco de tu piel con la mía, intento que mi ser te colme en un tortuoso y placentero abrazo, que recuerdes que fuiste yo, como yo fui tu. En el vaivén de las estrellas bailábamos riendo con calma y felicidad eternas, hasta que fue nuestro turno de venir aquí, me separaron de tu corazón, soy un trozo de tu ser esperando en la melancolía.

Es el completo desprendimiento de nuestras formas mientras hacemos el amor al ritmo de una canción, es la libertad que me entrega el verte morir en el placer entre mis brazos, mientras tus ojos me buscan desesperados, en ese breve instante somos libres, mientras me vierto en tu interior, las cadenas se liberan lo suficiente para entenderlo, somos eternos; esto solo es un viaje por el cual debemos transitar, el amor nos hace trascender de la carne y a cada instante nos hace soñar con el jardín primigenio del cual fuimos expulsados, todos juntos amándonos hasta el final.

lunes, 27 de junio de 2011

Te regalo

me gustaría que leyeran esto mientras escuchan esta canción, mientras se dan tiempo de ir al ritmo de cada nota.
http://www.youtube.com/watch?v=EbO74Jw7b3I&feature=related




El tiempo deslizándose alrededor, te doy una canción en las sombras de la noche, cuando más quiero y anhelo tu luz. Te recuerdo a través de los sueños como el amor de mi vida en alguna de mis vidas. Con estas manos, las mismas que hieren y hacen sufrir te regalo mi amor, ojala todas las gotas de lluvia no toquen tu piel, para que no opaquen tu sonrisa tranquila, ojala pudiese despejar las nubes que nos arremeten, para que no haya sombra sobre tu macula piel. Ojala la aurora no te distraiga para no perder nunca el brillo de tus ojos al mirar hacia mí.

E iremos juntos, yo disuelto sobre tu piel como migajas de pan, yo anhelando tu suave respiración en mis labios, dame un beso mientras estamos recostados en la cama. Normas matando al ritmo, nosotros miramos desde fuera en nuestro pequeño cristal, tomado de tu mano mirando hacia ese abismo, tú me das la tranquilidad y felicidad, el vaso medio lleno aparece frente a todo. Tu sonrisa es la que da vida a las flores, tu sonrisa es la que me da miel.

En una colina rejuvenecida por tus huellas me siento a contemplar las estrellas junto a ti, después de una eternidad estas dos mitades se volvieron a encontrar, sellando nuestros corazones en un beso suave, tierno, infinito. Reposo en tus piernas, henchido de amor. Pedazos de mi vida sin control, esquirlas de tristeza se difuminan en la dulzura de tu aliento sobre mi sien, pues tu amor se erige como la única verdad, te doy esta canción en la claridad de la mañana.

lunes, 28 de febrero de 2011

En el firmamento.


El barril del revolver aún caliente, la mano rígida sosteniendo el arma que seguía vibrante por el repiqueteo de la bala que escapó por ella. La estela de su trayectoria aún dividiendo el aire, como si una tela se hubiese rajado por el camino que recorrió el proyectil. Sangre cayendo en todas direcciones, similar a un volcán estallando con toda la furia de siglos de contención. Los rostros de sorpresa y horror de los espectadores, rompiendo el silencio, lágrimas derramándose, calientes caen por mejillas que nunca habías visto. El zumbido de un corazón, un corazón apagándose, luchando, intentando derrotar la prueba suprema, la resolución final.

Todos lo escuchaban, mientras su cuerpo describía una curva, el con los ojos abiertos mirando el firmamento, todos lo escuchaban, cada latido era perceptible para cada uno de los que lo vieron, con una fuerza sobrehumana, sentían la tensión en sus propios cuerpos, cada vez que el corazón exime volvía a contraerse en la ya resoluta batalla. Los ojos clavados en el firmamento, intentando huir más allá de lo que estaba sucediendo, negándose a aceptar el fin.

Todos los vieron, a sus padres, sus amigos, sus amores, sus enemigos, sus victorias, sus fracasos, todos vieron sus lagrimas y oyeron sus risas, agudas y dulces. Todos compartieron su dolor, mientras el joven seguía cayendo al frio asfalto de la calle. Esa noche todos murieron, esa noche el se desvaneció, antes de tocar el piso no quedaba nada de él. Todos enmudecieron, caminaron en torno al charco de la sangre que manó de su herida, mirándola con ojos vacios y desviados. El revólver toco el piso después de que todos desaparecieran.

A lo lejos, se pudo oír los latidos de un corazón, ensordeciendo a todos alrededor. Ya no quedaban estrellas en el firmamento.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Nuevamente un vaso

Este texto va como una especie de auto respuesta a uno q escribí hace un poco mas de un año, por lo que tiene un sentido muy especial para mi, por que demuestra la belleza de vivir. el texto al que me refiero se llama "Vasos Vacíos"

Espero que, quien sea que lea lo que escribí, sienta que todo cambia, que nada es estático y que la vida esta llena de fluctuaciones y sorpresas.




Los arboles se mecen con el viento q arrecia desde la orilla del mar, estoy a bastante distancia pero el fresco viento me recuerda la presencia del portentoso océano a tan solo unos metros.

Estuve de pie, hace algo más de un año aquí, con los ojos entrecerrados, cegado por el sol y la resaca del excesivo alcohol. Furioso con el mundo, furioso conmigo mismo, con los trozos de mí resentido corazón que insistían en hacer restallar mi pecho con dolorosos latidos.

Es el mismo sol, el mismo océano que azota las rocas con inclemente fuerza e infinita paciencia, certero de saber su inevitable triunfo. Pero ahora incubo una sensación diferente, todo está en paz, el calor del sol me acaricia, no me abrasa como antiguamente solía hacer. La humedad del océano ya no agrieta mi piel, como si quisiera desintegrarme hasta convertirme en añicos, ahora solo me acaricia dulcemente, refrescante y tiernamente.

Me sentí vacuo durante una inmensidad de momentos, que parecían arrastrarse y estirarse hasta el horizonte, donde mi vista perdía toda posibilidad de ver un final. Hoy, al fin, puedo ver que he dejado su final bien atrás de mis pasos, cada vez más en el fondo de mi memoria, en lo más recóndito de mi interior, por fin libre, por fin aprendiendo a vivir con los trozos de mi alma que fui perdiendo tan violentamente y que dejaron invalido mi corazón a cualquier estimulo, cualquier caricia, cegándome del cariño que me rodeaba, haciéndome herir sin justificación, lastimar como fui yo lastimado, sin darme cuenta, permanecí indemne bajo la tormenta que azotaba mi alma destazada.

Hoy es un nuevo día, el vaso medio lleno se muestra frente a mí como un infinito universo de posibilidades, de grandes expectativas, de amor y de luminosidad. Ya no me duele, mis rodillas al fin se separaron del frío contacto de la tierra en donde tanto tiempo estuve derrotado. Hoy, erguido nuevamente, sonrió y espero con ansias todo lo que me depara el camino que elegí retomar, que recupere luego de tanto sufrir. Al fin el prisionero ha dejado su prisión atrás, la que siempre estuvo con las puertas abiertas de par en par.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Algo en tu manera.




Mis rodillas tocan el piso una y otra vez. Las embestidas son demasiado severas como para poder mantenerme erguido, vuelven a empujarme contra el suelo. Creo música, me emociono, mis dedos se deslizan entre los acordes, mi mente se desliza intentando crear nuevos movimientos, para recrear y hacer renacer el sonido q genera tu cuerpo agitándose. Sigue moviéndote, eso me mantiene consciente, me mantiene despierto e intentando abarcarte por completo.

Intento encontrar el camino hacia tus sueños, ¿Quién me mostrara el camino?, mi vida tomó un rumbo errado, el sonido de tus pasos sobre el camino resuenan en mi piel, el ritmo de tu corazón resuena en mi pecho. ¿Quién me llevara a casa?, mientras espero en silencio con mis ojos cerrados, todo se desliza y se desmorona alrededor.

Perdóname, mientras todo se quema entre las ardientes llamas que despiden los ojos del intruso. Intento que perdones mi hipocresía, mi falta de carácter. Mientras todo se desmorona en los triviales juegos de la gente, entre la falsedad de esta realidad.

Sigo cayendo abajo y abajo, es como estar drogado, tus ojos me marean, inspiro tu respiración profundamente, un millón de kilómetros que carcomen mis pulmones, dulce aroma que absorbo desde tu piel, lamo tu piel, como tu cuello lentamente beso a beso. Un millón de kilómetros que me hacen alucinar. Desde tu pecho hasta tu ombligo. Desde tus tobillos hasta tu frente, te recorro alimentándome de ti.

Estoy muriendo tras estos ojos cansados, espero que llegues a mi esta noche, pues estoy muriendo lentamente mientras mis ojos se desgastan mirando donde tu deberías estar. Fuiste arrebatada de mi lado, así que espero por un milagro, un inútil e incomprensible milagro, mis manos esperan este momento.

sábado, 5 de junio de 2010

Precipitarse a la luz.


Los peces danzando se burlan de mí, incapaz de nadar con su gracia y prestancia. Soy un pez fuera del agua, pájaro con un ala rota que cae fulminado desde las diáfanas alturas. Mientras te muevas lento no sentirás como el veneno que surge de mis colmillos llena tu carne y te vuelve lenta, presa de mi abrazo. Y es que cantarle a tu recuerdo sin tocar tu cuerpo ya no basta. Caigo desde lo alto, describiendo círculos cada vez más amplios, cayendo en la profundidad de un mar de perfumado éter. Mas y mas, hasta el fondo, la luz ya no me alcanza, hasta mis dedos desaparecen. El sol es solo un punto allá arriba, entre las aguas de color turquesa que lo hacen irradiar de una manera que solo podría hacerme sentir una dulzura entrañable. Es una pequeña joya siendo devorada por la oscuridad de la inmensidad. La caída cesa y al abrir mis ojos todo es luz frente a un inmenso orbe que me irradia con su calor.

Parado en lo más alto, sobre la punta de una aguja, en la montaña más nevada y alta de todas, tengo todo a mi alcance, solo debo quedarme aquí admirando la claridad del cielo y el verde de los arboles que se extienden en todas direcciones hasta el horizonte. El aire es denso, es como flotar en aguas que acarician mi piel con millones de pequeñas manos. De mi ombligo surge luz, una inmensa raíz dorada que se interna en mis entrañas, el calor del mundo entra en mi por el centro de mi cuerpo, nutriéndome, fortaleciéndome, protegiéndome de todo lo desconocido e inalcanzable. Pero una sola sensación me embarga completamente, es amor lo que entra en mí ser a cada instante, como si no hubiese nada más que eso en todo el orbe, como si las entrañas del mundo solo vivieran por mí y yo cobijado en su seno creciese en la más inmensa paz jamás concebida.

Pero la paz es interrumpida, miro hacia la tierra y veo como surgen grietas inmensas que se devoran el follaje de los arboles entre llamaradas que intentan consumirlo todo. El suelo ruge y caigo hacia la tierra, tengo miedo, por primera vez siento los golpes de mi corazón contra el pecho. La luz de mi vientre empieza a menguar y a desaparecer, todo el mundo se desploma a mi alrededor y de pronto, desde las grietas surge un inmenso puño que se abre y mueve los dedos contrayéndose enfermizamente, es extrañamente pulcra y limpia, me sujeta con fuerza y tira de mi, desgarrando los últimos vestigios de la antiquísima unión con mi mundo. Avanzo por las grietas en una desoladora oscuridad apresado entre los dedos de esa poderosa mano. De pronto una luz cegadora no me deja ver nada. El aire es extraño, muy liviano, cargado de hedores desagradable. Estoy ahogándome cuando la mano me azota fuertemente y me hace llorar sin poder contenerme.

De pronto una voz dice: “Aquí está el muchacho, bastante porfiado es, no quería salir por nada del mundo!”. Lloro.

jueves, 29 de abril de 2010

Proclama

Es la gota que cayó por el borde del vaso ya lleno a más no poder, suficientes conflagraciones para diez amistades, suficientes errores perdonados, suficiente paciencia malgastada en un individuo sobrevalorado. Nunca aprendiste a valorar mi compañía, cometiste la equivocación de tomarme por sentado, espero estés dispuesto a no arrepentirte de tus decisiones. Sé que en el fondo esto no te afecta ni cambia nada en lo mas mínimo, así que digamos que es una proclama para expresar la esencia de lo que pienso. Faltaste a mi amistad recurrentemente, te necesite con urgencia, respondiste dejándome una nota y apagando tu celular. Te perdone el haberme escondido cosas, valoraste mas a un estúpido recién conocido, que un amigo de una vida. Hablaste a mis espaldas en los momentos de mayor dificultad que atravesé, cuando pensé que tú estarías ahí como intente estar yo para ti, pero en cambio, solo propagaste podredumbre y rencor. Esperaste ganarte el cariño de todos, despreciando al único que te recordaba desde la infancia.
Es ahora cuando reflexiono, cavilo y analizo mi actuar. No fui ni el mejor ni el peor amigo, actué siempre bajo las circunstancias de nuestra extraña relación. Fluctuamos desde la fraternidad a una lejanía abismal. Lo único que puedo rescatar de todo es que fui fiel a tu cariño, jamás te deje en la solera cuando me necesitaste, siempre te di un espacio y compañía cuando sentiste requerirlo, cuando me lo pediste estuve ahí.
Sin más me despido, sigue tu camino como yo seguiré el mío, pues la vida es una rio que nos lleva a un océano que al fin de cuentas, terminara por distanciarnos. Me alegro de que decidiera ser yo quien finalizara esto. Saludos y suerte, hacia donde sea que te lleve tu sendero.